La pitaya, conocida popularmente como fruta de dragón, comenzó a ganar cada vez más espacio en la alimentación de quienes buscan opciones saludables y naturales para mejorar su dieta. Aunque su cultivo se concentra principalmente en países de América Central y Sudamérica, en Argentina crece su presencia en verdulerías y supermercados, especialmente durante los meses de invierno, entre junio y septiembre.
El interés por esta fruta exótica aumentó en los últimos años debido a sus propiedades nutricionales y su bajo aporte calórico. Especialistas en nutrición destacan que contiene gran cantidad de agua, fibra y antioxidantes, características que la convierten en una aliada para quienes intentan perder peso o mejorar hábitos alimenticios.
La nutricionista española Nuria Esteves explicó que “el alto contenido de agua y fibra soluble favorece el tránsito intestinal y actúa como un prebiótico”. Además, investigaciones de la Universidad Miguel Hernández y de la Comisión de Nutrición Comunitaria del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunitat Valenciana respaldaron los beneficios digestivos y metabólicos de esta fruta tropical.
Los especialistas señalaron además que la pitaya aporta vitamina C, vitaminas del complejo B, hierro, calcio y fósforo. A eso se suman antioxidantes naturales como betalaínas, betacianinas y compuestos fenólicos, asociados a la protección celular y la prevención del envejecimiento prematuro.
Otro de los puntos que despertó interés entre nutricionistas es su posible efecto positivo sobre la salud cardiovascular. Estudios citados por especialistas de la Cleveland Clinic indican que esta fruta puede colaborar en el control del colesterol y los triglicéridos gracias a sus semillas comestibles, que contienen omega 3 y otros compuestos beneficiosos para el organismo.
Además de sus propiedades antioxidantes, la pitaya sobresale por su bajo índice glucémico y por aportar apenas 54 calorías cada 100 gramos. Esa combinación permite generar mayor sensación de saciedad y controlar el apetito, un factor clave para personas que buscan reducir peso corporal sin eliminar alimentos nutritivos de la dieta cotidiana.
Los especialistas también remarcaron que la pitaya puede ayudar a regular la digestión y prevenir problemas intestinales gracias a su importante contenido de fibra soluble. Sin embargo, advirtieron que un consumo excesivo podría provocar molestias digestivas en personas sensibles o con trastornos intestinales previos.
En paralelo, los expertos aclararon que la pitaya suele confundirse con la pitahaya, aunque se trata de frutas diferentes. Mientras la pitaya tiene pequeñas espinas y una pulpa más jugosa, la pitahaya presenta una textura más acuosa y escamas de mayor tamaño. A pesar de las diferencias visuales, ambas poseen perfiles nutricionales similares.
La fruta de dragón también se volvió tendencia por su versatilidad en la cocina. Actualmente se utiliza en ensaladas, bowls, licuados, smoothies, postres, helados caseros y desayunos saludables. Según recomendó Esteves, la mejor manera de aprovechar sus nutrientes es consumirla fresca, cortada al medio y directamente con cuchara para incorporar también las semillas.
Al momento de comprarla, los especialistas aconsejan elegir ejemplares firmes, con colores intensos y sin manchas oscuras ni zonas blandas. También recomiendan conservarla en lugares frescos o refrigerarla para extender su duración, especialmente durante los días de altas temperaturas.
En un contexto donde crece el interés por la alimentación consciente y los productos naturales, la pitaya se posiciona como una de las frutas más buscadas por sus beneficios nutricionales y su aporte a una dieta equilibrada. Su expansión en el mercado argentino refleja una tendencia cada vez más marcada hacia alimentos funcionales y saludables.
