Cada 13 de agosto se conmemora el Día Internacional del Zurdo, una fecha que busca visibilizar las experiencias de las personas que utilizan preferentemente la mano izquierda. La jornada también pone el foco en las dificultades que pueden aparecer en actividades cotidianas y en la importancia de respetar la lateralidad natural desde la infancia.
Se estima que entre el 10% y el 15% de la población mundial es zurda. La celebración tiene su origen en una iniciativa impulsada en 1976 por el estadounidense Dean R. Campbell, fundador de Lefthanders International, Inc., con el objetivo de llamar la atención sobre los obstáculos que enfrentaban los zurdos en ámbitos educativos, laborales y sociales.
En aquella época todavía era habitual que algunos niños fueran obligados a utilizar la mano derecha para escribir. Con el paso de los años, estas prácticas fueron perdiendo aceptación y se comenzó a reconocer la importancia de que cada persona pueda desarrollar su lateralidad sin presiones.
Los desafíos cotidianos de ser zurdo
Aunque existe una mayor aceptación social, buena parte de los objetos utilizados diariamente continúa siendo diseñada pensando en personas diestras. Pupitres, herramientas, tijeras, instrumentos musicales y distintos elementos de uso cotidiano pueden requerir una adaptación por parte de quienes utilizan la mano izquierda.
Esta situación hace que muchas personas zurdas desarrollen estrategias propias para realizar actividades que fueron pensadas originalmente para diestros. Por eso, además de reconocer la diversidad de lateralidades, la fecha busca promover entornos más accesibles y herramientas que contemplen distintas necesidades.
La historia de la zurdera también está atravesada por prejuicios. Durante siglos, diferentes culturas asociaron el lado derecho con características positivas y atribuyeron al izquierdo significados negativos, una mirada que incluso quedó reflejada en expresiones relacionadas con la mala suerte o lo desfavorable.
¿Los zurdos tienen ventajas en algunos deportes?
La condición de zurdo puede representar una ventaja en determinadas disciplinas deportivas. Al ser minoría, los deportistas zurdos suelen estar acostumbrados a enfrentarse a rivales diestros, mientras que estos tienen menos oportunidades de entrenar y competir contra jugadores que utilizan el lado contrario.
El fenómeno puede observarse especialmente en deportes como el tenis. Rafael Nadal es uno de los ejemplos más destacados de un atleta zurdo que desarrolló una carrera de elite utilizando su mano izquierda.
En el fútbol también existen grandes referentes asociados al uso predominante de la izquierda. Diego Maradona construyó buena parte de su leyenda con su extraordinario dominio del pie izquierdo, mientras que Lionel Messi también es zurdo para jugar al fútbol, aunque escribe con la mano derecha. En su caso, la lateralidad de la mano y la del pie no coinciden.
De Maradona a Da Vinci: las grandes figuras zurdas
Argentina tiene otros nombres vinculados con la zurdera en distintas disciplinas. Guillermo Vilas hizo de su mano izquierda una de sus principales armas en el tenis, mientras que Emanuel Ginóbili desarrolló con ella un estilo particular que lo llevó hasta la NBA.
En la música, Charly García y Gustavo Cerati también forman parte de la lista de artistas argentinos reconocidos por su condición de zurdos. Sus trayectorias muestran que esta característica atraviesa ámbitos muy diferentes y no representa una limitación para desarrollar habilidades excepcionales.
La lista internacional también incluye figuras de enorme relevancia histórica y cultural. Leonardo da Vinci, Paul McCartney, Jimi Hendrix, Charles Chaplin y Kurt Cobain son algunos de los nombres que quedaron asociados a la zurdera en disciplinas como el arte, la música y el cine.
Más allá de las curiosidades, el Día Internacional del Zurdo busca poner en discusión una cuestión cotidiana: cómo adaptar los espacios y las herramientas a una diversidad que durante mucho tiempo fue obligada a ajustarse a un mundo diseñado para diestros. La fecha también recuerda la importancia de respetar la lateralidad de los niños y evitar cualquier intento de modificarla mediante imposiciones.
