Escuchar música no solo mejora el estado de ánimo, también puede ayudar a reducir el estrés, disminuir la presión arterial y generar efectos positivos sobre el corazón y el cerebro. Así lo destacan investigaciones citadas por especialistas de la Universidad de Harvard, que analizaron cómo distintos géneros musicales impactan en la salud física y emocional.

Según explicó la doctora Immaculata de Vivo, reconocida investigadora de Harvard, uno de los principales beneficiados por la música es el sistema cardiovascular. El motivo es que el sonido actúa sobre regiones cerebrales vinculadas con funciones básicas como la respiración, el ritmo cardíaco y la respuesta al estrés.

“El sistema cardiovascular es uno de los que más sufre las consecuencias del estrés, y la música puede ayudar a reducir ese impacto”, sostienen los especialistas.

La música clásica fue la que mostró mejores resultados

Uno de los estudios más llamativos fue realizado por investigadores de la Universidad de Bochum, en Alemania. Allí compararon el efecto de obras clásicas de Mozart y Strauss con canciones del grupo sueco ABBA para medir cambios en la presión arterial y la frecuencia cardíaca.

Los resultados mostraron que la música clásica produjo una reducción más marcada tanto en la presión arterial como en los latidos del corazón. En particular, la obra que generó los mayores beneficios fue la famosa Sinfonía N.º 40 en Sol menor de Wolfgang Amadeus Mozart.

Sin embargo, los investigadores aclararon que la música pop también produjo efectos positivos. Tanto Mozart como ABBA lograron reducir los niveles de cortisol, conocida como la hormona del estrés.

Cómo actúa la música sobre el corazón

Los expertos explican que el procesamiento del sonido comienza en el tronco encefálico, una región que también regula funciones esenciales como la respiración y la frecuencia cardíaca. Por eso, escuchar melodías relajantes puede disminuir la tensión física, reducir la ansiedad y generar una sensación de bienestar general.

La Asociación Americana del Corazón respalda estas conclusiones. Diversos estudios demostraron que pacientes que habían sufrido problemas cardíacos experimentaron menores niveles de ansiedad después de escuchar música durante apenas 30 minutos.

Además, la terapia musical puede complementar tratamientos médicos destinados a controlar la hipertensión arterial.

Los beneficios también llegan al cerebro

Los efectos de la música no terminan en el corazón. Investigaciones lideradas por el neurólogo Gottfried Schlaug, profesor de la Facultad de Medicina de Harvard, indican que la música tiene una influencia profunda sobre distintas áreas cerebrales.

Los estudios muestran que escuchar canciones, cantar o tocar instrumentos estimula conexiones neuronales y puede ayudar incluso en procesos de rehabilitación de personas que perdieron capacidades del lenguaje a causa de enfermedades neurológicas.

Para los especialistas, la relación entre música y cerebro es tan estrecha que algunos científicos sostienen que las capacidades musicales podrían haber aparecido antes que el lenguaje hablado en la evolución humana.

Mucho más que entretenimiento

La evidencia científica acumulada en los últimos años coincide en un punto: la música no solo entretiene. También puede convertirse en una herramienta para reducir el estrés, mejorar el bienestar emocional y contribuir al cuidado de la salud cardiovascular y cerebral.

Y aunque la música clásica aparece como la gran ganadora en varios estudios, los investigadores destacan que cualquier género capaz de generar placer, relajación y emociones positivas puede aportar beneficios importantes para el organismo.