Cada 2 de noviembre se conmemora el Día de los Fieles Difuntos, una fecha significativa para la Iglesia Católica y sus creyentes, dedicada a recordar y rezar por quienes fallecieron. En este marco, el padre Hugo Noguera explicó la importancia de elevar oraciones por las almas que se encuentran en el purgatorio, para que alcancen la purificación y puedan gozar de la presencia de Dios. A través de las plegarias, las visitas al cementerio o el encendido de una vela, los fieles mantienen vivo el recuerdo de sus seres queridos.

Para explicar el significado del purgatorio, el sacerdote recurrió a una comparación sencilla que compartió durante una misa en Casa Cuna. “Podemos decir que el alma es como una madera llena de clavos. Los clavos son los pecados. Uno saca los clavos, pero la madera queda agujereada. Entonces, el purgatorio es ese estado en el cual van a ir rellenándose, lijándose y cepillándose la madera hasta que quede bonita y ya pueda entrar en el reino de los cielos”, explicó.

Por otra parte, Noguera hizo hincapié en la importancia de respetar los tiempos de cada persona frente a la pérdida de un ser querido. Señaló que el duelo es un proceso personal que debe transitarse sin presiones ni cuestionamientos, ya que expresar el dolor también forma parte de la despedida.

“No crean a aquellos que dicen: ‘No llores porque no lo dejas descansar en paz’ o ‘no llores porque lo estás reteniendo’. Nadie tiene el poder de retener almas. Una vez que se han muerto, se han ido a encontrarse con Dios. Punto. Y ¿hay que llorarlos? Claro que sí. Hay que llorarlos porque es la manera de hacer el duelo y de expresar que los extrañamos y es nuestro modo también de limpiar el alma personal”, reflexionó.