El final de Stranger Things no solo marcó el cierre de una de las series más exitosas de los últimos años. También significó un golpe emocional para Millie Bobby Brown, quien confesó que atravesó un período de depresión luego de terminar las grabaciones de la producción que la convirtió en una estrella mundial.

Durante una entrevista en el podcast Happy Sad Confused, la actriz contó que no estaba preparada para lo que sintió una vez concluido el rodaje de la última temporada. “Tuve una ligera depresión. Fue muy duro para mí. No me lo esperaba después del programa”, reconoció.

La intérprete de Eleven explicó que el vínculo construido durante una década con sus compañeros de elenco fue mucho más profundo de lo que el público imagina. Desde los 10 años compartió gran parte de su vida con quienes integraron el fenómeno de Netflix, por lo que la despedida resultó especialmente difícil.

En medio de ese proceso emocional, Brown decidió comunicarse con cada uno de los protagonistas de la serie. Según relató, llamó a actores como David Harbour, Finn Wolfhard, Gaten Matarazzo y Winona Ryder para asegurarse de que la relación continuara más allá del proyecto.

“Les pregunté si seguíamos siendo amigos y les pedí disculpas por si alguna vez los había ofendido”, explicó la actriz. Su intención era cerrar una etapa importante de su vida sin conflictos pendientes y fortalecer los lazos que construyó durante años de trabajo compartido.

La joven de 22 años aseguró que hubo momentos de profunda tristeza tras finalizar la serie. Recordó que, durante unas vacaciones, se encontró llorando sola mientras intentaba procesar el impacto que había tenido la despedida. “Fue un momento muy difícil para mí”, admitió.

Brown también reflexionó sobre la importancia que tuvo Eleven en su crecimiento personal y profesional. “Nadie va a entender jamás lo que significó. Ese personaje era parte de mí y estas personas estuvieron más presentes en mi vida que muchas otras”, expresó.

Las declaraciones llegan en medio de la expectativa por el cierre definitivo de Stranger Things, una producción que acompañó a toda una generación y que transformó a sus jóvenes protagonistas en figuras internacionales. Para Brown, sin embargo, el final significó mucho más que el cierre de una serie: fue despedirse de una etapa completa de su vida.