Más de 40 vehículos que superan las tres décadas de antigüedad y algunos ejemplares que alcanzan los cien años fueron las estrellas de una jornada cargada de nostalgia. Los coleccionistas celebraron la apertura de un espacio mensual para exhibir el resultado de años de restauración y cuidado.

El pasado domingo el Parque Avellaneda se convirtió en un verdadero museo itinerante donde el tiempo pareció detenerse. La primera Exposición de Autos Clásicos de la temporada logró reunir piezas invaluables del patrimonio automotriz tucumano con unidades conservadas en su estado original que promedian una antigüedad mínima de 30 años. Entre las joyas mecánicas que captaron todas las miradas se destacaron modelos con un siglo de existencia, testimonios rodantes de la evolución tecnológica y del esfuerzo minucioso de sus propietarios por mantener viva la historia del motor.

Para los miembros del Club de Autos Clásicos de Tucumán la jornada representó la culminación de un trabajo silencioso que ocurre puertas adentro de sus talleres y garajes. Bernardo Racedo Aragón, integrante del club, remarcó que si bien el orgullo principal reside en el proceso de restaurar y mantener estas máquinas, la verdadera satisfacción surge al poder mostrarlas y compartirlas con la comunidad. Los dueños de estos vehículos no solo conservan metal y motor, sino también fragmentos de la memoria colectiva donde cada unidad funciona como un disparador de anécdotas sobre los primeros autos familiares o las antiguas travesías por las rutas del país.

La recepción del público fue tan masiva que ya se confirmó que la muestra tendrá una frecuencia mensual. Esta iniciativa busca que los vecinos puedan interactuar directamente con los restauradores y conocer los detalles técnicos detrás de modelos icónicos como el Citroën, el Fiat 1500 o el Ford Falcon. La idea de los organizadores es que el Parque Avellaneda se consolide como el punto de encuentro donde el conocimiento técnico de los especialistas se cruce con la curiosidad de las nuevas generaciones, permitiendo que nietos e hijos descubran los vehículos que marcaron la vida de sus antepasados.

El éxito de esta primera convocatoria garantiza que el calendario de actividades recreativas de la ciudad sume un atractivo de alto nivel para los amantes del automovilismo. Con la promesa de nuevas unidades y el regreso de los clásicos más queridos el próximo mes, San Miguel de Tucumán apuesta por fortalecer un espacio donde la pasión de los coleccionistas y el interés cultural se funden en una propuesta a cielo abierto para todos los tucumanos.

Créditos imagen: prensa municipal