Este 15 de julio se celebra el Día del Poncho Tucumano, una fecha dedicada a revalorizar una de las prendas más representativas de la identidad cultural de la provincia. Conocido también como Calamaco, el tradicional poncho marrón con guarda bordó simboliza la historia, las raíces y el legado de los pueblos que habitaron el territorio tucumano.
El poncho es una prenda de abrigo confeccionada artesanalmente en telares o tejida a mano con lana de oveja, llama o alpaca. A lo largo de los siglos acompañó la vida cotidiana de las comunidades del noroeste argentino y fue incorporando colores, guardas y motivos que identifican a cada región.
En el caso del Poncho Tucumano, su característico color marrón y la guarda bordó evocan el paisaje de la provincia, los tonos de la tierra y el pelaje de llamas, guanacos y vicuñas. En 2004, la Legislatura de Tucumán oficializó sus colores y características luego de una iniciativa impulsada por la Federación Gaucha de Tucumán.
La conmemoración se realiza cada 15 de julio gracias a una modificación de la Ley Provincial N.º 7.400. Originalmente la celebración estaba fijada para el 2 de agosto, fecha de promulgación de la norma, pero posteriormente la Legislatura resolvió trasladarla al 15 de julio, día en que el poncho tucumano fue presentado y bendecido por primera vez en 1975.
Para quienes mantienen vivas las tradiciones gauchas, el Calamaco representa mucho más que una prenda. El presidente de la agrupación Fortín Gaucho Virgen de la Merced, Juan Suárez, sostuvo que “el poncho transmite la historia misma de Tucumán”. Además, agregó que representa “al 9 de Julio, la Virgen de la Merced, la caña de azúcar, etc.”, como un símbolo genuino de la provincia.
El dirigente también compartió un fragmento de una poesía de su autoría dedicada al poncho tucumano: “que conjugan los hilos de plata de la luna tucumana, la belleza de los cerros y el dulzor de nuestras cañas”. Y concluyó: “Todo eso está contenido en nuestra prenda, la tierra tucumana que se fecunda con la sangre de nuestros gauchos y que enriqueció nuestro suelo patrio”.
Hoy, el Día del Poncho Tucumano busca mantener vigente ese legado. La fecha invita a reconocer una prenda que trasciende su función como abrigo y que se convirtió en uno de los principales símbolos de la identidad, la cultura y la historia de Tucumán.
