La cuenta regresiva para el debut de la Selección Argentina en el Mundial 2026 ya se vive con intensidad en Kansas City. A poco más de dos días del estreno frente a Argelia, cientos de hinchas protagonizaron un multitudinario banderazo que transformó un restaurante de dueños tucumanos en el principal punto de encuentro albiceleste de la ciudad.

La cita tuvo lugar en Los Hornos, considerado el único restaurante ciento por ciento argentino de la zona. La convocatoria superó todas las previsiones y reunió entre 1.000 y 1.200 personas que llegaron desde distintos puntos de Estados Unidos y también directamente desde Argentina para acompañar al seleccionado campeón del mundo.

El local rápidamente quedó desbordado. El salón y el patio se llenaron en pocos minutos, mientras que gran parte de los asistentes ocupó el estacionamiento del complejo, convertido por unas horas en una verdadera tribuna argentina. Allí se mezclaron camisetas de clubes de todo el país, banderas, bombos y cánticos que recrearon el clima de una previa futbolera en cualquier estadio argentino.

La música acompañó la jornada desde temprano. Sonaron clásicos del rock nacional y, con el correr de las horas, los bombos tomaron protagonismo para dar paso a los tradicionales temas de cancha. “Muchachos”, “Soy argentino, es un sentimiento” y otros himnos futboleros fueron coreados por cientos de personas que comenzaron a darle color mundialista a la ciudad estadounidense.

La gastronomía también ocupó un lugar central. Empanadas, choripanes, sánguches de milanesa y platos típicos argentinos salieron sin descanso desde la cocina. La demanda fue tan alta que en un momento el restaurante debió frenar temporalmente la recepción de nuevos pedidos para poder atender a todos los presentes.

Aunque la mayoría de los asistentes eran argentinos, la celebración también atrajo a simpatizantes de otros países sudamericanos y residentes de Kansas City que quisieron sumarse a la experiencia. Familias, grupos de amigos y viajeros compartieron una tarde marcada por la emoción, la música y la ilusión de volver a ver a la Scaloneta en una Copa del Mundo.

Lo que comenzó como una reunión de hinchas terminó convirtiéndose en una verdadera postal argentina en pleno corazón de Estados Unidos. Y tuvo un sello especial: el de un emprendimiento tucumano que, por unas horas, logró que Kansas City se sintiera un poco más cerca de casa.