Cristian “Kily” González comenzó formalmente su etapa como entrenador del Inter Miami y ya dirigió su primera práctica. El argentino tuvo un encuentro distendido con David Beckham y luego compartió sus primeros trabajos con Lionel Messi.

El nuevo técnico completó los trámites necesarios y firmó contrato con la franquicia de la MLS hasta junio de 2028. Su debut oficial será este miércoles frente a Cruz Azul de México, por la Copa Campeones, con un título en juego.

Antes de salir al campo, González conversó con Beckham, uno de los propietarios del club. Entre risas y anécdotas, ambos intercambiaron impresiones sobre el proyecto deportivo que comienza para el entrenador argentino.

Después llegó el momento más esperado de la jornada. El Kily mantuvo su primer diálogo de trabajo con Messi y compartió con el capitán algunas cuestiones tácticas antes de comenzar los ejercicios con pelota.

La llegada a Miami encuentra a González después de más de un año sin dirigir. Su recorrido como entrenador comenzó en Rosario Central, continuó en Unión de Santa Fe y tuvo su último capítulo en Platense durante 2025.

Como futbolista, en cambio, construyó una extensa carrera internacional. Jugó en Valencia e Inter de Milán y también defendió la camiseta de la Selección argentina, con la que ganó, entre otros títulos, la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

La historia entre González y Messi comenzó mucho antes de este reencuentro en Estados Unidos. El rosarino fue uno de los referentes que acompañaron a Leo durante sus primeros pasos con la Selección argentina.

Uno de los recuerdos más fuertes ocurrió el 17 de agosto de 2005, durante un amistoso frente a Hungría. Messi ingresó en el segundo tiempo y apenas 47 segundos después recibió la tarjeta roja tras un forcejeo con Vilmos Vanczák.

El joven delantero regresó al vestuario entre lágrimas y allí encontró el respaldo del Kily. “Tranquilo, que a mí me pasó lo mismo y después jugué un montón de años en la Selección”, le dijo entonces el experimentado futbolista.

Años después, Messi recordó aquel momento y destacó especialmente el gesto de González. “El Kily en ese momento fue muy cariñoso, se me pegó a mí, me cuidó. Él y todos pero me acuerdo en especial las palabras de él”, contó el capitán argentino.

Más de dos décadas después de aquel episodio, ambos vuelven a compartir un vestuario. Esta vez, González lo hace desde el banco y con la misión de conducir al Inter Miami en una nueva etapa.