Argentina sumó un nuevo récord mundial y, esta vez, el protagonista fue uno de los clásicos de la gastronomía nacional. Un alfajor de 3.162 kilos se convirtió oficialmente en el más grande del mundo luego de ser certificado por Guinness World Records.
El desafío se llevó adelante el sábado 5 de septiembre en la Plaza de las Naciones Unidas, en Recoleta, durante Cafecito BA, un evento organizado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. La actividad convocó a unas 5.000 personas que se acercaron para presenciar la elaboración y posterior certificación de la gigantesca pieza.

Spreen, detrás del desafío
El proyecto fue impulsado por Iván “Spreen” Buhajeruk, streamer y cofundador de la marca de alfajores GIGA. El creador de contenido estuvo presente durante el momento en que un juez oficial de Guinness verificó el resultado y confirmó el nuevo récord.
Una vez obtenida la certificación, el alfajor fue dividido en alrededor de 30.000 porciones para ser distribuido entre los asistentes que participaron del evento.
“Lo hicimos”, celebró Spreen luego de conseguir la marca y destacó el trabajo del equipo que hizo posible el desafío. El streamer también vinculó el logro con la comunidad que lo acompaña desde el lanzamiento de su emprendimiento.
La marca anterior pertenecía a Uruguay, que desde 2010 tenía el récord con un alfajor de 464 kilos elaborado en la ciudad de Minas. La nueva preparación argentina multiplicó varias veces ese peso y estableció una nueva marca mundial.
El récord requirió desarrollar una pieza especialmente diseñada para soportar sus enormes dimensiones. En los últimos años también hubo otros intentos argentinos de alcanzar la marca, aunque no lograron obtener la certificación internacional.
Qué pasó con el alfajor después del récord
Tras la certificación, el público pudo probar el alfajor durante el evento. La actividad tuvo entrada libre y gratuita y estuvo integrada a la programación de Cafecito BA.
Además, las porciones que no fueron entregadas durante la jornada tuvieron un destino solidario: fueron donadas a un centro de primera infancia de la Ciudad de Buenos Aires.
Así, una iniciativa que combinó gastronomía, entretenimiento y cultura digital terminó convirtiéndose en un nuevo récord Guinness para Argentina.
